Ya acabado de colgar todo lo de la zona de los monumentos conmemorativos de Washington DC y hace mucho lo de esos barrios de casitas tan agradables, puedo retomar el relato de la visita a la capital norteamericana de una forma más ordenada.
Y, si ponemos orden, lo primero es el aeropuerto internacional de Dulles, hecho en los sesenta por Saarinen y más recientemente ampliado por Pei.
Unos pasos subterráneos, con pequeñas claraboyas que dejan ver la mano de Pei, llevan, con unos elementos que siempre agradezco, los tapis roulant, hasta la terminal de la última línea de metro construida en la ciudad, que se ve ha tardado mucho en llegar al aeropuerto y lo ha conseguido el pasado mes de noviembre.
Ir desde el aeropuerto en este metro a una zona céntrica de Washington DC lleva unos 50/55 minutos y cuesta sólo 6 dólares. A ver si vamos aprendiendo por aquí.
Desde el andén de la nueva parada de metro del aeropuerto.
La parada del aeropuerto del metro, que no es el final de línea: sigue unas paradas más.
Ya de regreso, hecho el recorrido inverso. La terminal de noche.




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