Rememorando otro barrio de Tokio, Yanaka. Siguiendo una pauta bastante habitual por ahí, llegas a la estación de Nipori, del JR. Por un callejón en cuesta dejas atrás el enorme conjunto de vías y el follón ambiental y, de repente, te encuentras en otro mundo:
Primero cuatro casitas (primera foto) que nunca confundirías con lo que has dejado atrás. No hay más, porque detrás del muro de enfrente suyo, intuyes que hay algo, que la tableta confirma (segunda foto).






No hay comentarios:
Publicar un comentario