El terrado de la Università dei Stranieri, ocupado en su parte central por unas oficinas que deben soportar un calor estival imposible, está abierto a todos los frentes.
Hacia el NE (primera foto) deja ver que la ciudad de Perugia, más allá del primer recinto de murallas, sigue subiendo. La iglesia debe ser la Chiesa di Sant’Agostino, cuyos horarios no nos dejaron verla, como teníamos programado.
Menos de entorno popular, los tejados se extienden también, esta vez a un nivel más bajo, por el oeste, donde destaca, transversal (segunda y tercera foto), la elevada y muy agradable Vía dell’Aquedotto (le haré una entrada específica recordando lo que vimos al pasear por ella), que la guía que manejábamos la señalaba como antecedente del High Park neoyorquino.



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