Joan Carles Mas, aupado a un banco delante del teatro Josep María de Sagarra, habla de todos los terrenos de esta parte casi plana, junto al río, eran terrenos agrícolas de la familia de Sagarra (aquellas fresas de las que hablaba en sus memorias…). Pero no sólo tenían terrenos por aquí. Ferran de Sagarra, padre de Josep Maria, descubrió en tierras suyas, en el “Turó del Pollo”, luego llamado más santamente “Puig Castellar”, un poblado ibérico, que la familia acabó entregando al Institut d’Estudis Catalans
Viviendo en Barcelona, la mayoría pasamos olímpicamente de sus municipios limítrofes, de los que desconocemos casi todo. Eso sucede - o al menos a mí me pasa- con Santa Coloma de Gramanet. La visita que ayer por la mañana organizó la Societat Catalana de Geografia, me abrió el camino hacia la comprensión de su historia reciente y de su situación actual.
El primero de estos asesores fue Joan Carles Mas, un histórico de los que trabajaron al final de la dictadura y durante la transición por enderezar mínimamente una ciudad producto del crecimiento descontrolado de la región.
Santa Coloma de Gramanet era a inicios del siglo XX un municipio agrícola, de 1.500 habitantes, pero su proximidad a Barcelona le condujo a un crecimiento no planificado las décadas de los 60 y 70, hasta llegar a la cota de 140.000 habitantes en 1980.
Las promociones durante los años 20 de un indiano que había comprado muchas tierras a los terratenientes (como la familia de los Sagarra), hicieron que, al contrario de lo que pasó en otros municipios, no surgieran polígonos de vivienda social, sino una densísima trama de viviendas (con el tiempo de pisos de escasa dimensión).
Sin comunicaciones ni servicios de ningún tipo, las proto-asociaciones de vecinos tuvieron que emplearse a fondo para sacar a Santa Coloma del tercer mundo. El incendio del único consultorio médico (privado) provocó una enorme reacción reivindicativa. Lograron la implantación de un ambulatorio, y la cosa ya no paró ahí.
No fue una tarea fácil, porque el municipio no tenía prácticamente recursos de suelo para su desarrollo. Toda la zona industrial del otro lado del Besós (la Maquinista…) está ubicada en unos terrenos que habían sido de Santa Coloma, pero, incapaces de gestionarlos, los cedieron a Barcelona. Si se mira un mapa, se verá que no hay espacios no edificados en el término municipal. Quizás únicamente Can Zam, y eso gracias a un error en el proceso especulativo, que ya había logrado recalificar el uso del terreno, pasándolo de agrícola a industrial tras muchas compras silenciosas.
Ganada finalmente la equiparación asistencial, nos explicaron que Santa Coloma de Gramanet vive ahora de estos proyectos principales, que han sabido -en alguno aún saben- gestionar fondos europeos para el desarrollo:
-(el de más éxito): Conversión de la auténtica cloaca que era el río Besos en un magnífico parque urbano y casi un entorno de biodiversidad increíble. Por ahí nos guió la visita Tomás Carrión, responsables de Medio Ambiente en el ayuntamiento.
-Dotación de actividad universitaria. Ahora hay unos 3.000 estudiantes, ocupando lo que en tiempos fue un psiquiátrico.
-Sistemas de comunicación en un terreno con grandes subidas y bajadas. Se obtuvo la prolongación de la Línea 1 de metro, si bien, en vez de seguir hasta Badalona, se paró en la estación de Fondo. Se construyeron más de 50 elementos (escaleras mecánicas, ascensores) para subir y bajar las enormes pendientes. Y, sobre todo, se consiguió hacer del extremo norte de la nueva Línea 9 del metro un medio de comunicación interno importante: hicieron un circulo y hay seis estaciones de la línea en Santa Coloma.
-Puesta en marcha de un centro ocupacional y, en lo que había sido la CIBA, un Centro de la Mujer.
De los impresionantes porcentajes que suponen la inmigración china y marroquí y de los esfuerzos para su integración, hablaré en otro momento, porque ahora, como hice de nuevo demasiadas fotos, sólo pondré un primer paquete, dejando las del barrio de Fondo, donde se concentra de forma más acusada la inmigración, para un segundo.
Placa en una acera junto a la antigua fábrica de la CIBA.
Debería poner una foto que nos enseñaron con el cauce del Besós lleno de espumas de vertidos de fábricas para comparar. Recuerdo que Maragall, para hablar del proyecto del Besós decía que se podría pescar en el río, y dejabas el periódico en donde leías la entrevista para soltar una carcajada, pensando que era un “somnia-truites” (un soñador). Consecuencias de la entrega de las tierras de la otra parte del río a Barcelona por falta de recursos, es el de este río un caso de límites municipales bien extraño: no está en su parte central, sino que la otra orilla (donde están haciendo unas lagunas para acoger a las aves en sus viajes estacionales) pertenece también a Santa Coloma. Se han detectado familias de Martin Pescador, anguilas y nutrias. Incluso, durante la pandemia, captaron la presencia de un corzo, que había utilizado el corredor natural que es el río desde la cordillera litoral
Buenos Aires en Barcelona.
Al fondo, el edificio de la CIBA, ahora centro de la Mujer.
Visión de la parte sur. Esas torres se han hecho en uno de los pocos terrenos que tenia libres el término. También está por ahí el campo de futbol del Grama y otros equipamientos.
El puente de Can Peixauet, construido por los Juegos Olímpicos. Al otro lado, la zona de La Maquinista.







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