La iglesia de Berwick, con su torre y diferentes cuerpos, su pequeño cementerio -casi un jardín- que la rodea, me parece muy bonita.
Pero si llegamos hasta ella, solitaria en medio del campo, al final de un estrecho camino de tierra, es porque por los primeros años 40 se dejó decorar (vidrieras y pinturas por todos lados) por unos famosos artistas del grupo de Bloomsbury (Vanesa Bell, Duncan Grant y Quintin Bell) que tenían una casa en un pueblo cercano.










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