Pues ya dejo de dar la lata con fotos que hice recientemente por Madrid. Si me llevé alguna imagen en la cabeza, no obstante, fue, al margen de la muchedumbre impresionante que asaltaba el centro durante el fin de semana, la de cantidad de patinetes dejados por aquí y por allá en espera de un nuevo usuario.
Cualquier ensanchamiento o cruce aparecía como campo de batalla después de la ídem, con patinetes eléctricos de diferentes compañías en diferentes posiciones.
Si en Barcelona la invasión de estos artilugios (que basta ver los carriles bici llenos de ellos, hasta el punto de que no sé si a alguien se le ocurrirá cambiarles su nombre para constatar que también se ha dado) se ha efectuado, no sé si por limitaciones impuestas por el gobierno local, a base de flota en propiedad, en Madrid son una buena decena de compañías de patinetesharing o como las llamen los que se han hecho con los carriles, plazas y aceras.
Perdí las múltiples oportunidades de retratar un manojo de bichos de estos tirados por ahí, mezclándose como rebaños de animales en descanso, peto mal dispuestos. Cuando me di cuenta que me iba sin la imagen más característica, ya era tarde y, camino de la estación de tren, ya solo vi alguno suelto o, sí agrupados, en orden y concierto por tratarse de los de una misma compañía..


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