Pere Montaner señalaba que, con la de menciones que hacía en la anterior entrada sobre Forcall (en la que sólo puse fotos de su ayuntamiento), me dejaba en el tintero a su imponente iglesia.
Paseando por el pueblo, fuimos hasta la iglesia, pero como nos pasó en toda la zona, supongo que por las medidas contra el coronavirus, estaba cerrada a cal y canto.
La ruina amenaza, no obstante, como desgraciadamente también es corriente por toda la región, buena parte del caserío. Véase ese triste “Se vende” burdamente pintado en el balcón de la casa de la segunda imagen, una casa que tiene un nada despreciable portal y en cuyo balcón, además de un curioso dibujo bajo los barrotes, se distingue ese friso que en Morella se veía -aquí también podría haber sido el caso- cubierto con cerámica.
Por último, en las dos últimas imágenes, el caserón también con visos de abandono que más me impresionó. Viejos alerones y balcón de madera, fachada lateral con un contrafuerte, que casi hace aparecer la casona como fortificada.




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