jueves, 22 de octubre de 2020

La Iglesuela del Cid

Como puede verse por esta entrada hacia el meollo de la población, poca broma...

La Iglesuela del Cid, pese a encontrar cerrada Casa Amada, donde me explicaron que te sirven comidas de esas de cuchara de las que te tienen que retirar con un puente-grúa, y vacía su calle mayor (bueno, la que recorre su parte oriental como si fuera su espina dorsal), nos dio la impresión de ser un pueblo con cierta vida, bastante más que otros de la zona del Maestrazgo aragonés.
Por de pronto, estaban abiertos su supermercado (en el trozo de carretera que pasa por el pueblo) y su oficina de turismo, lo que había que aprovechar. En ésta, al cargo de un chico muy agradable que nos explicó todo lo que le quisimos preguntar, nos dieron el típico plano de la localidad que tiene marcados los elementos más destacables, unidos por un recorrido que nos dispusimos a hacer sin demora.

La que digo calle mayor, solitaria.

Es zona de uso de la piedra para montar con ella barracas de viña y muchas vallas de piedra seca, como ésta que protege uno de los huertecillos del barranco de la localidad, que bordea la antigua muralla.

En la oficina de turismo, un mínimo museo enternecedor, con piezas rescatadas antes de ser tiradas, como el proyector de 16mm de un pequeño cine-club parroquial o los catálogos (de San Pablo Films, luego Sampablo Films) de los que se suministraba de películas.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Rothesay (Isla de Bute)