Es una foto frustrada. La verja acababa de ser cerrada por el vigilante, que se dirigía con sus llaves hacia el interior del Hôtel Caumont. Saco la tableta de la cartera mientras me aproximo a la verja, la sitúo entre los barrotes, apunto (mal) con ciertas dificultades, porque se me caía todo y le doy al obturador (que es sólo un dibujito de círculos concéntricos). Con tanto trajín el vigilante ya había alcanzado la puerta, traspasado el umbral y la foto mental que había hecho nunca la podré materializar.
Sin ese juego, mejor quedarse con otras fotos del sitio que se pueden ver por internet. Yo pongo sólo una segunda, ya hecha desde fuera, que deja ver lo imponente del edificio, uno de los más aparentes del barrio de Mazarin, en Aix en Provence.


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