Rincones así son los que, para mí, hacen ciudad. Se trata de la Iglesia de San Nicolás, esa que anuncian como la capilla sixtina valenciana, que tiene su entrada -siempre con cola de visitantes- por la calle Caballeros. Pero ésta sería su oculta entrada principal, en desuso.
Por donde hice la foto creo recordar que hay un trompe l'œil. Esa capilla de color amarillo tostado tiene también su qué. Toda la plaza, sin gente, tiene su misterio y encanto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario