Lugano debe ser una ciudad, sin duda, activa, muy animada cuando menos económicamente. Dicen que es la tercera ciudad bancaria suiza, y eso supongo que debe indicar que ha sido refugio de los dineros de muchas familias italianas que “querían dar una seguridad a sus ahorros”, pero también ha debido dinamizarla, por aquello de que el dinero llama al dinero.
Así las cosas, el que algún fuerte aguacero ocasional acabara de despejar todo su paseo lacustre de los despistados que lo ocupaban, me parece que nos permitió ver, entre nieblas, abandonada, su faceta más hermosa. Veo estas tres fotos y quedo convencido de ello. No habría sido lo mismo en circunstancias normales.



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