El punto de cita, en la Rambla Justo Oliveras, a la salida de la estación de metro de la línea 1. Al fondo dos de las tres “casas baratas” (aunque quién lo diría...) que diseñó Puig y Gairalt.
Irineu Castillo nos hizo reparar en la casa de la izquierda de las casas baratas. Fueron, en principio, tres casas independientes de planta y piso que, cuando hicieron la remonta intentaron unificar.
Las casas baratas de Puig y Gayralt eran en realidad tres. A la derecha la sustituyó eso, que da una idea bastante clara de por lo que es conocido hoy en día L’Hospitalet.
Mis compañeros de escapada o, para ser más precisos, sus cogotes. Al final no hubo foto de grupo.
Teresa Casals, una señora de cierta edad (sigo leyendo, despacio pero con deleite, y me gusta publicitarlo, el libro de Marcos Ordóñez), nos ve, se acerca y nos explica toda la historia de su familia, madre de Gracia, padre de l’Esquerra de l’Eixample, que fue a hacerse la caseta i l’hortet a L’Hospitalet.
Un matrimonio, viéndonos mirando esto y aquello por el carrer Xipreret, nos invita a entrar en su casa, venciendo toda reticencia cuando descubren que Irineu Castillo, quien nos está llevando a descubrir el centro de la ciudad, no es precisamente del Ayuntamiento.
La bibliotecaria de la sección infantil de Can Sumarro se entera de que forma parte de la pequeña expedición Victoria Bermejo, acude a su ordenador y nos recita venga títulos para que veamos lo bien surtida de sus libros que está la biblioteca. Porque el “Cuentos para contar en 1 minuto” ya ha dejado claro desde el primer momento que lo tiene en su casa.
La camarera del Casino, después de señalar que ese era el mejor sitio de la zona y que no lo decía porque trabajara ahí, nos ha informado de que a ella lo que quizás más le gustaba eran las patatas con alioli, y a fe mía que estaban bien buenas. En este caso no ha salido por propia iniciativa su intervención, sino que la había interpelado Victoria, quien debería estar ahora ya coordinándose con Enric March, también presente, para ver cómo se reparten entre los dos las entradas de una guía de templos tradicionales del buen comer supervivientes, pues los he descubierto auténticos conocedores del tema, como las libretitas de notas de Cristina Savall, la quinta expedicionaria, y de un servidor no paraban de certificar.
Todo esto para señalar que hacerse esta mañana de viernes unas paradas de metro nos han dado por momentos la sensación de estar en otro mundo. Ese tipo de reacciones son más propias de pueblos bastante alejados de la ciudad, y se han dado, sin embargo, en el centro histórico de la segunda población de Cataluña por número de habitantes.
Surgió la visita del cruce de unos comentarios de FB y hubo la suerte de que Irineu Castillo, presidente de Perseu, Associació per la defensa del patrimoni de L’Hospitalet de Llobregat, se avino a hacernos una pequeña ruta. Anda Irineu bastante apesadumbrado por el abandono que hay en su ciudad para con todo lo que puede hablar de una mínima historia local. En su asociación, que debe ser temida por todas las estancias municipales, pues denuncia todo intento de seguir practicando las barbaridades urbanísticas y patrimoniales que se han perpetrado por ahí, se encargan de recordar todo lo recordable.
Como ha demostrado él en la visita, no lo hacen nada mal. Sabedor de que para buscar los orígenes de una población no hay nada como conocer todo lo posible sobre los cursos de agua que la cruzan, ese ha sido el hilo conductor del recorrido. Perseu participa en el proyecto de poner en valor -como, al otro lado de Barcelona, se está haciendo con el Rec Comtal- el curso del Canal de la Infanta, que vertebra toda la comarca, pero nosotros no hemos parado de oír hablar del propio canal, de la Riera de la Creu o de la de l’escorxador, haciéndonos un mapa mental que desde luego, nos acompañará ya siempre al visitar o ver un plano de la zona.
Bueno, para acabar (por las fotos, que son un montón, pues me volví a pasar, escribo algún comentario más de detalle), sólo confirmar cómo se aprovecha una visita de este tipo cuando quién te guía conoce el lugar y te sabe hacer ver hasta lo que no se ve...
El puente original del ferrocarril, sacado aproximadamente desde donde pasaba el canal de la Infanta, ahora soterrado. El túnel da a los jardines de Can Buxeres.
Teresa Casals, frente a su casa, salvada de la destrucción por los planes del ayuntamiento.
Huertos urbanos bien trabajados, frente a la riera de la Creu
Carrer del Xipreret, la joya histórica de L’Hospitlet, aunque no hay forma que se catalogue como conjunto patrimonial y los vecinos protestan de la falta de mantenimiento. Quisieran que lo arreglaran... dejándolo igual.
El Museo de L’Hospitalet, en Can Espanya, casa del industrial...
En esta casa nació Quico Sabater.
Véase cómo la antigua masía, dividida en tres, perdió su ala derecha, precisamente la que daba a la calle del Xipreret y tenía esas ventanas, para salir esa buena muestra de arquitectura de por 1960.
L’Harmonia.
Tres en un xafreig i un llaurel.
Can Sumarro.
Interior de la biblioteca infantil de Can Sumarro.
El Carrer Major i dos casas vecinas...
El Ayuntamiento.
El Casino, junto a la Rambla Justo Oliveras.
Casa Oliveras. La calle de su izquierda es la Riera de la Creu.
Y perdón por la paliza a quienes hayan llegado hasta aquí, donde se coge de nuevo el metro y de regreso a Barcelona.























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