En Berlín destruyeron su Palacio de la República, para volver a levantar en su lugar un Palacio Real de una monarquía de opereta. En Dresde, felizmente, decidieron no actuar así sino al contrario, restaurando su Palacio de la Cultura. Así, el centro de la ciudad tiene no sólo reconstruido su pasado barroco, sino también su pasado comunista.
Esta foto del Palacio de la Cultura en perspectiva desde la plaza del Altkmarkt, que no es mía, la he sacado de la web de Arquitectura Viva.




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