La guía Michelin extendió las famosas estrellitas que otorgaba a sus restaurantes a sitios y detalles según su relevancia turística. Las tres estrellas correspondían a un inapelable "mérite le voyage". No sé qué les habrá asignado, pero respecto a la catedral de Girona yo les colocaba gustoso las tres estrellitas a su admirable -ese prodigio de construcción, de tan ancha- nave, al tapiz de la creación que culmina las obras de su tesoro, y a los frisos de los pilares de su claustro, que se han conservado la mar de bien desde el siglo XII de su creación.
Cuelgo aquí unas pocas fotos de estos últimos, sacados el pasado viernes. Sólo pude coger de forma visible algún detalle, perdiendo entonces la visión de conjunto, importante si se tiene en cuenta que cada friso explica de forma continuada una historia. Para verlos completos, ver la web que he enlazado en el primer comentario.
Adán comiendo una fruta del árbol prohibido, mientras a la derecha se ve a Eva en conciliábulo con la serpiente.
Caín descerrajándole un martillazo a la cabeza de Abel.
Aunque no esté seguro, parece la elaboración del arca de Noé, en un banco de carpintero.
Y el arca de Noé.
Me salió borrosa. No recuerdo a qué obedecía el motivo, pero está curiosa toda esta proliferación de ovejas comiendo.
Jacob luchando con los ángeles y luego vaciando una jarra de vino.
Con las llamas del infierno.
Y con caldero y todo.










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