Es sólo un detalle de una de las miles de cafeterías que pueden disfrutarse en París, ésta no especialmente hermosa. Hice la foto admirado, en agradecimiento a toda la serie de cosas que representan (el encuentro, la celebración, el momento de relajación, entonación o descanso, el detenerse a ver pasar la gente, la lectura,..) con el único inconveniente de unos precios brutales, por mucha "fórmula" que anuncien.

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