Dice Ignacio que el paseo que lleva a Sant Martí d'Empúries es precioso, y tiene razón. Posiblemente eso, y que sea una de las pocas zonas de la costa que se han salvado bastante de la especulación inmobiliaria, son la causa de tener ahora tanto visitante.
Pero si se mantiene aún agradable, es en contra de una serie de animaladas y desmanes. Uno de estos, ya bastante antiguo, tuvo lugar un invierno. Tendieron una línea hasta el "Gambo", el Hotel Empúries, como se dice en catalán, "pel dret". Trazaron una línea recta y ¡flash! por ahí, se dijeron. Poco importaba si había justo por ahí en medio una buena cantidad de pinos. Los dejaron de esta guisa, sin su rama de crecimiento principal, la que iba hacia el cielo, que la podaron sin misericordia. Desde entonces tienen este aspecto de extraños candelabros...

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