Después de creer estar consiguiendo una heroicidad, pues no es moco de pavo aguantar el vendaval, conseguir mantener más o menos erguida la tableta pese a las heladas rachas de viento y atinar con la diana del obturador, ves ahora las fotografías y trasmiten la muy equivocada idea de sitio plácido donde los haya. Y parecía el fin del mundo.
Como todas las tardes lloviendo a conciencia, si no granizando. Aunque tampoco se note en las fotos.
Aún sin problemas de vértigo, tomar ese sendero costero ayer, con las rachas de viento huracanado que soplaba, habría sido considerado suicida.
Mira que me gustan los faros, y más si están relacionados con R.L.S., pero sólo traspasamos un poco este cercado y empezamos a ir por el “sendero circular hacia el faro”. Empapados, muertos de frío, cansados de luchar contra el viento, abandonamos la empresa.





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