Ahora que ya existe un consenso en lo bien que van las calles peatonales, hasta el punto que han quedado sin adversarios, diré que, visto con perspectiva, me temo que ha sido otra gran pifia de la humanidad.
Un ejemplo de lo más ejemplizante lo he encontrado hoy en Glasgow. Buchanan y Sauchiehall Street eran dos de las principales calles comerciales de la ciudad cuando ésta era la segunda del Imperio, acumulando fábricas de la revolución industrial.
No es un problema de su arquitectura, sino del tipo de tiendas que se han instalado en ellas.
Ya cuesta ver que, dejando de lado decoraciones y frases de marketing de las que huir con rapidez, por ahí están aún la Argyll Arcade, los primeros grandes almacenes victorianos, The willow tea rooms, o, en otro orden de cosas, The Beresford.
Buchanan Street. Un vulgar Portal de l’Àngel.
Princess Square actualizado.
Argyll Arcade
House of Fraser tal como lo han dejado.
Mackintosh.






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