Inicio de la calle de las tiendas de Camprodón. Pastisseria Pujol. Pues nos explicaron que era de los Pujol de una de las dos fábricas tradicionales de galletas de la localidad junto a las Galletas Birba: las Galletas Pujol.
El negocio debía ir viento en popa, generando un buen superávit, porque en los años 70 mostraron disponer de capital para invertir en una iniciativa que iba a completar sus negocios: las pistas de esquí Vallter 2000.
Según nos explicaron la idea era construir una pequeña estación familiar, de pocas pistas, sin intención de competir con centros muy superiores, como Baqueira Beret, para lograr que los veraneantes que visitaban Camprodón lo hicieran también en invierno. Al revés que en el caso de Baqueira, la estación no contaba con ingresos por el negocio inmobiliario en el que se piensa (como en el caso de los campos de golf) para engrosar los beneficios, y fueron los pueblos del valle de Camprodón (Setcasas, pero sobre todo Villalonga de Ter y Llanars, además de Camprodón) a donde fue a parar ese esperado maná.
Lo que pasó es que las pistas nunca fueron -ni siguen siendo- rentables. No tanto por falta de nieve, que ahí no es escasa, sino por los fortísimos vientos en su ubicación, que obligan por razones de seguridad a cerrar la estación continuamente durante la temporada. Las continuas pérdidas y el miedo de los comerciantes y propietarios de la zona a quedarse sin unas numerosas visitas que siempre aportan o podrían aportar dinero a la comarca, llevó a las negociaciones para la venta de la estación de esquí a la Generalitat, siendo gestionadas por Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, que asumen desde entonces sus numerosas pérdidas.
Los equilibrios de todo orden que se han ido haciendo desde entonces son enormes para ver de compaginar intereses que, en mi opinión, son totalmente contradictorios entre sí. El parque Natural, para no absorber unas instalaciones que tienen todo el carácter de depredadoras del ecosistema, tiene unos curiosos agujeros para excluir la zona de Vallter 2000 de sus límites. Se quiere el aporte económico que suponen los visitantes, pero sin las lacras que indudablemente traen consigo al ecosistema.
Ahora la cosa está en un punto crucial. Las instalaciones, para seguir siendo operativas, necesitarían una gran renovación, si no se quiere asumir un grave accidente. FGC quiere que, en vez de reforzar con nuevos cables los telesillas y arrastres actuales, se sustituyan éstos por un telecabina que conecte con el valle inferior y, a la vez, haga desaparecer todas las zonas de parking actuales. Dicen que ese telecabina estará en funcionamiento en 2027, pero nadie ha visto el más mínimo plano, ni proyecto con información sobre cuotas, tarifas, eventuales limitaciones de acceso, etc.
Las pistas de la estación Vallter 2000 el domingo pasado.



No hay comentarios:
Publicar un comentario