Impresionan las magnitudes de la Piazza del Mercato de Nápoles, que debe ser un punto de difícil cruce a pleno sol del verano.
Perdida tras las callejas de uno de los barrios más deteriorados de la ciudad, su propio aislamiento debe haber sido el que ha permitido la permanencia de unas pocas tiendas de otro tiempo que sobreviven por su entorno.
Ésta es, quizás, la única que se ve actualizada.






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