Las obras no podían faltar, y afectan al Museo di Capodimonte, donde se pueden ver obras muy interesantes, pero no el Caravaggio que situaban tan escenográficamente, al final de un largo pasillo, atrayéndote desde bien lejos.
En compensación, al Museo le rodea el Bosco di Capodimonte, unos cuidados jardines ahora restaurados, con buenas vistas de Nápoles y más allá.
El edificio del Museo, antiguo Palacio real.
Terraza pivilegiada sobre la ciudad.
Al fondo, la isla de Capri, con sus dos niveles, el de Capri y el de Anacapri.
La cúpula de la Iglesia vecina a las catacumbas de San Genaro.
Al fondo, a la derecha, Capri, y a la izquierda la península de Sorrento.





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