No lo recuerdo demasiado, pero creo que la impresión que me dejó la Galleria Vittorio Emanuele II de Milán fue el de un espacio bastante más elegante que estas Galerías Umberto I de Nápoles.
Siempre con una u otra obra en curso, como muchas zonas de la ciudad, las de Nápoles no tienen ni un café mínimamente potable y el resto de sus locales no albergan tiendas a recordar. No es un sitio, desgraciadamente, donde estar, pero desde luego sí para ver.


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