El Gambrinus, el café más famoso de la ciudad, nos decepcionó mucho en otra visita a Nápoles, por caro, mal servido y malo. Pero en esta última, como no encontramos nada potable por esa zona para tomar algo ligero, lo frecuentamos.
Diría que ha mejorado, aunque ofrece mucho más el aspecto de sitio escaparate para los turistas, muy alejado de los cafés vieneses o de Triestre. Y, como los precios han subido en todos lados, pues no se nota tanto la diferencia.




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