jueves, 28 de marzo de 2024

Casa-museo Broner (Ibiza)

Entrando, casi la primera pieza es una sala de estar doble, como todo lo demás orientado hacia el mar, encuadrado por esta espectacular ventana-pantalla.

Pues debimos olvidarnos de la caminata por las playas de Ses Illetes, porque se anunciaban malas condiciones marítimas y una casi segura suspensión de la travesía en ferry (“Sa barca”) a Ibiza por la tarde, que tuvimos que avanzar a primera hora de la mañana.
La decepción fue no tanto por eso (ya conocía Ses Illetes de hace muchos años, en que las recorrimos yendo por la pista en bicicleta) sino porque además de no poder ir en el exterior (el anunciado a todo cartel “Sun Deck” estaba cerrado, y nos obligaron a sentarnos, sin levantarnos, en el interior), después de venga repartir bolsas para el mareo y conminarnos a gritos y por los altavoces a permanecer sentados y mirando hacia proa, “debido a las condiciones adversas para la travesía”, pasado la última punta de Formentera, es decir, llegados a los temibles Freus, los vaivenes del barco cesaron casi por completo…
En compensación, comprobada la pésima logística para llegar a Cap Martinet y lo empinado de la urbanización que pensó para sus amigos Josep Lluís Sert, que ahora llaman Can Pep Simó, siguiendo la recomendación de Pruden, acudí a ver la casa-museo Broner, construida en 1960 por Erwin Broner, un pintor y arquitecto judío alemán de la Bauhaus, huido a Ibiza en los años 30.
Una maravilla. Situada frente al mar en el barrio ibicenco de Sa Penya, nada más entrar en ella te das cuenta del poder escenográfico empleado en su diseño, en la potenciación de los paisajes que enmarcan las diferentes ventanas.
En el terrado, unas mamparas curvas de obra que recuerdan poderosamente a las que colocaba Le Corbusier en los terrados de sus casas de pisos.
Así pues, ahora fotos de la Casa Broner, y en otro momento dos o tres cosas más de Dalt Vila, a donde acabas inexorablemente yendo huyendo de la Ibiza Moderna.

Parte de la amplia sala de estar.

Espectacular chimenea perfectamente calculada.

La visión de la otra parte de la sala de estar. A la izquierda, la más extrema zona de Sa Penya.

Mirada al E-SE, por donde entran todos los barcos al puerto de Ibiza.

En la parte norte baño y cocina, las piezas de servicio.

Dormitorio que utilizó la ahora no sé si segunda o tercera mujer de Broner, que le sobrevivió muchos años y creo fue la que añadió esta chimenea.



Una indescriptible vigilante (¿de donde sacará el Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza -que gestiona la casa- a sus funcionarios?) explica detalles de un mueble de madera que diseñó el propio Broner, que sobrevivió económicamente mucho tiempo gracias a esa actividad.



Desde el terrado, la entrada del puerto

Y picado hacia la parte baja del peñasco. Con el tiempo, la casa puede tener problemas de derrumbe por causas de erosión natural de su emplazamiento.

La catedral, vista desde una terraza.

El terrado y a la derecha una de esas piezas que tanto recuerdan a Le Corbusier




Habiendo bajado al piso inferior, donde hay un estudio de tres niveles.

En el nivel inferior ofrecen ahora exposiciones.

Una de las tres mujeres que tuvo Broner.

Escalones de enlace de los dos niveles inferiores.

Escalera de enlace de los dos niveles superiores de este piso inferior.

A la izquierda, una pintura de Broner. Luego vería en el MACI que tiene unos dibujos muy buenos.
 

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