Cuando las vías de tren entran -¡ay!- en desuso, surge la cuestión de que poner en su lugar.
Por fortuna el atajo a lo bestia, rellenando el volumen liberado con viviendas o todo lo que sea lo más rentable posible, ya no suele estar al orden del día: las normas de urbanismo implantadas suelen dificultarlo.
En Tokio resulta de lo más agradable Log Road, en Daikanyama, una zona de la ciudad con subidas y bajadas. El espacio de la vieja Toyoko lo ocupa un paseo peatonal en el que se han construido con madera pequeños espacios ocupados con galerías, tiendas o cafés, todos de un diseño exquisito. Da gusto una zona verde, tranquila, sin cuestas y de medidas humanas, en un barrio de casas con alturas respetables arriba y abajo.









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