Una apuesta arriesgada del viaje al Japón que resultó un completo acierto fue dedicar un día (complicado recorrido desde Kioto, usando tren y autocar) a conocer el Miho Museum.
Combina un impresionante proyecto de arquitectura contemporánea (I. M. Pei), insertado en el corazón de un paisaje montañoso muy boscoso, con la exquisita exhibición de obras de arte orientales.
No acabé de aclararme sobre la verdadera naturaleza de la organización que lo ha posibilitado, de orden religioso y sospechosamente cercana a determinadas sectas. Pero el conjunto arquitectónico, su enclave y la extraña simbiosis existente entre la disposición interna de las salas de su colección permanente y la obra son a recordar.
Ahora colgaré unas fotografías que hice del camino hasta allá y, una vez en el recinto, del impresionante túnel de acceso al edificio principal del museo. Y otro día sigo.
El tren lleva desde Kioto a un pueblo. En su estación de autobuses de la propia estación empieza una línea de autobús que, en cosa de una hora, llega a la parada de acceso al Miho Museum.
La primera etapa es bastante plana,con campos de arroz. Luego el recorrido del bus, cruzado un gran río, se hace sinuoso y se adentra por una zona boscosa montañosa.
La parada deja en un parking junto a la entrada del recinto. En un pabellón con cafetería y tienda se pueden comprar las entradas. Tienen unas lanzaderas eléctricas que hacen la carretera de ascensión hasta un túnel de un kilómetro de largo y un puente que lleva al edificio principal del museo, pero preferimos hacer el recorrido de subida a pie y la expectativa fue in crecendo. Al final llegas a la embocadura de este túnel, del que no se ve el final.
Y penetras en él.
A su salida, otro paisaje. Un puente te lleva hasta el edificio principal del museo.





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