Ahora mismo, con buen tiempo pero sin el calor ese bochornoso, con gente pero sin llegar al agobio, pensaría que esto del verano puede llegar a estar bien.
Para ir alcanzando la dicha completa sólo haría falta que prohibieran taxativamente poner música en locales abiertos al exterior y en terrazas (pienso especialmente, en estos momentos, en la de al lado.). De esa forma podría alcanzarse el nirvana ese del dolce far niente.

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