En consideración a Antonio y a los demás que han ido siguiendo la visita, para no fatigar más aún, con esta entrega dejaré de colgar fotos del Palacio Imperial de Katsura… para pasar a hablar de otras cosas del Japón.
Este arbolito al final del camino tiene su qué. Lo plantaron ahí, precisamente, para tapar. Si no llega a estar, desde la entrada se vería toda la panorámica del jardín, algo totalmente opuesto a las intenciones que sostienen su diseño: poder ver, desde cada rincón, un aspecto diferente.






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