Fushimi inari-Taisha. El reino de los torii naranjas. La wikipedia dice que cada uno de ellos, cada arco, está ofrecido por un hombre de negocios japonés. Ofrecen una de las imágenes icónicas, que se dice, de Kioto y del mismo Japón.
Debe haber un montón, porque empiezas a encontrar a una cierta altura, subiendo la montaña, conjuntos de ellos, haciendo como túneles naranjas, y no paran (ver para confirmarlo, sobre todo, las fotos ocultas de por el final). Fuimos al santuario, aprovechando que no cierra, cuando anochecía, para poderlo ver sin gente. Estuvimos apresurándonos y esperando para hacer fotos de cada tramo bien conservado a que no hubiera nadie o sólo alguien al final de lo visible. También hicimos, claro, puestas en escena personales, de las que se deben repetir ahí -tanto como las correspondientes frustraciones- hasta la saciedad.
Pero los senderos en los que están enclavados suben y suben, al final del día uno está ya muy cansado y el jueguecito repetido eternamente fatiga. Cuando la pendiente se incrementaba ya mucho, decidimos dejarlo estar y regresar.
Reconozco que es algo espectacular, pero también que no lo sentí como se debiera. Mejor ir sin cámara de fotos.












No hay comentarios:
Publicar un comentario