Subiendo desde el Museo Nacional de Kioto hacia el norte, allí mismo un enorme templo. Más arriba, las calles se estrechan y convierten el barrio del este del río Kamo en una retículas de callejas y casas bajas tan extendido por todo el Japón, que tanto me gustan.
Al final damos con la extraordinaria casa del alfarero Kawai Kanjiro, que merece otra (o varias) entradas.de esas





No hay comentarios:
Publicar un comentario