En la calle que va a la estación, área de un primer (pequeño) ensanche de renta alta.
Recuerdo una frase que soltó Lluís Casassas, delante de un edificio de la calle que lleva de la Plaça Major a la Estación de tren, durante una visita a la ciudad que coordinó:
-“Vic siempre ha tenido la suerte de tener buenos arquitectos” -e hizo a continuación mención a la saga de los Anglada.
Fue una visita, ese apunte al margen, en la que los ecos de “La ciutat dels Sants” estaban aún justificadamente presentes. Ahora, las devociones religiosas se han convertido en otras enfervorizadas de otro tipo, que hacen acelerar el paso a visitantes como un servidor cuando recorren una Plaça Major cuya belleza y armonía de formas invitaban antes a la respiración pausada y profunda, sin resquemor alguno.
Me salió rana la Oficina de Turismo, pues la responsable estaba atendiendo a otro turista y la otra detrás del mostrador se me quedó mirando sin saber qué decir cuando le expliqué que hacía ya bastantes años que no visitábamos Vic y que queríamos concentrarnos en sus cosas nuevas, surgidas recientemente. Pregunté por el ACVIC, que había detectado por Internet, por lo que podía verse en el antiguo seminario, ahora Universidad… pero sólo supo entregarme la ruta turística que han instaurado intra-murallas. Saqué, eso sí, que el ACVic a lo mejor lo encontrábamos cerrado ese día porque había fallecido uno del equipo (lo dijo su compañera) y que en la Universidad sólo encontraría restaurantes y cosas así.
Dentro de unos años habrá un nuevo sector para la visita bastante potente, con las las adoberías (que están restaurándose) y, pasado el río Meder (antes Merde, hasta que un cartógrafo caritativo o que quería quedar bien, alteró la posición de la r), el ACVic, un paseo verde por su orilla, el puente medieval (ahora cerrado) y el mismo y veterano Parque Balmes, desde donde observar el claustro y el palacio episcopal.
Dentro de murallas, barrios ahora “esponjados” que han perdido aquellas interesantes imprentas y demás locales y servicios de otro tiempo, como se acabó la imponente librería de los 70, La Tralla.
En compensación, se han conservado varías tiendas -sobre todo de alimentación-, han aparecido varias de lo más sofisticado e incluso he descubierto una pequeña librería nueva con libros muy seleccionados, “Foster & Wallace” (en la oficina de turismo no me la nombraron cuando pregunté cuáles habían sustituido a La Tralla: me dirigieron a la de toda la vida de la plaza -llena de best sellers- y al Ábacus…).
Se nota mucho dinero oficial en Vic. Todo tipo de antiguos edificios industriales, religiosos o sanitarios se han convertido en centros educativos, artísticos o sociales, aunque el programa de actividades válidas para un visitante sea más que limitado. Impresiona ver las magnitudes del Institut del Teatre, de la Escuela de Arte, de…
Por las callejas donde aún se huele a fuet, longaniza o -ahora- comida preparada han aparecido tiendas imaginativas y también algún restaurante de lo más atractivo, con menú de mediodía bueno a precio más asequible que en Barcelona.
Un pasaje no comercializado.
Cerrado. Creo que sólo queda el Atlàntida.
Por las callejas de junto a la Plaza.
El estudiante de Vic presidiendo la plaza donde ha salido el Museo Balmes. ¿Alguien está interesado por las obras de ese señor? La plaza, muy agradable, adquiere otro aire a mediodía, sonde se convierte en comedor.
Una tienda nueva, muy especializada.
Desde el nuevo puente, les adoberies, cuya restauración empieza ahora. Al fondo, el puente medieval.
Desde una zona cercana al ACVic, vista del puente medieval, la catedral y les adoberies.
Patio de l’Escola d’Art.
Supongo que de no ser por el recuerdo infantil estaría mucho más interesado por el interior de la catedral, con sus pinturas de Ser. Algún domingo veníamos toda la familia y, mientras mi abuelo y mi padre se iban a pasear por la ciudad, yo asistía a la misa matutina con la parte femenina de mi familia. El olor a incienso, la penumbra típica de las iglesias acrecentada por los tonos sepia y los tormentosos motivos de las pinturas de Sert me amargaban la mañana. Con lo bien que habría estado paseando por fuera…
Patio cercano a la Universidad, con fuente de paloma artificial y natural.
Otro que se fue.














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