Contradictorio como casi todo el mundo, aunque estime el lado silvestre, dejado de la mano de Dios, del tramo de costa del término municipal de Cabrera de Mar (cuánto lo prefiero a un trozo de anodino paseo marítimo continuo en el que va convirtiéndose toda la costa…), me siento molesto y me hago cruces de asombro ante la cutrez de los diferentes pasos subterráneos para peatones o vehículos para sortear carretera y tren, y que nunca se haya proyectado en serio para solucionar ese tema.
Ahí va una colección de los vistos en el paseo de anteayer por esa zona.









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