La playa de Cabrera de Mar ha desaparecido casi por completo.
Para que el temporal no se llevase en cada ocasión las vías, hicieron una zona de reserva, protegida con una enorme cantidad de rocas aportadas, que acabó de comerse la última franja de arena.
Últimamente el alcalde ha conseguido abrir el paso a peatones por ese improvisado paseo marítimo y, aún en una mañana algo desapacible como la de hoy, se llena de gente que se embute en prendas deportivas y va a dar saltitos, caminar a lo Rajoy, sacar a pasear los perros o incluso hacer todo ese ritual de ir a pescar.
El perro más claro, aplicando correctamente su instinto, acababa de cazar una rata, que ha llevado entre dientes a su dueño. Éste, lejos de apreciar el gesto, le ha arreado una torta y no ha parado de recriminar su acción.
Parte final, de alrededor de un kilómetro, hasta el Carrefour de Cabrera/Mataró. Pese a la verja y advertencias, han abierto una puerta para el paso de peatones.
No sé muy bien de qué regeneración hablan, como no sea de una playa submarina
Por donde está ese contenedor se encontraba hasta hace unos años el Club Náutico de Cabrera de Mar, desaparecido víctima de la Ley de Costas.










No hay comentarios:
Publicar un comentario