Al tomar la fotografía alzando la tableta al máximo, para poder captar la imagen colgada en la pared, no he podido evitar el reflejo, pero aún así lo considero un testimonio impagable sobre el origen de La Jijonenca en L’Escala y, como tal, de toda una época.
Éste fue el local, inaugurado en 1961, que conocí, con esas sillas y letras, prodigio de aplastante modernidad.

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