Avanzo un poco más en la explicación, con imágenes, de la Cabalgata del Convite del Corpus de Valencia, aunque vive Dios que me gustaría desfogarme y añadir razones para pensar que estamos lejos de la cultura del tren de Japón o de los países centro y norte-europeos. Ya llegará el momento…
En los pies de foto, alguna aclaración, que maldita falta que hacen, porque no tengo el programa detallado, mi memoria hace aguas y la historia sagrada, que es la que se recrea todo el rato, nunca ha sido mi fuerte…
Al acabar el baile, se sacaban rápido de encima la cabezota: el calor no perdonaba.
La Moma (la virtud) luchando contra los siete pecados capitales.
Una granada que, al abrirse, muestra en su interior -con perdón- una Hostia.
El profesor Tornasol, o el Capitán Haddock, en Objetivo la Luna
Dios. Atrás suyo, aunque parezcan Tarzán y Jane, me parece que eran Adan y Eva.
La Virgen -ya talludita- con el Niño -de pega.
¿Será Herodes?
El calor chafa a todo el mundo. Una de las cosas curiosas era ver cómo daban de beber o vaporizaban el rostro de los danzantes. Quien seguía imperturbable es el que digo que daría para un buen Dios, de amarillo.
Me olvidaba de poner esta foto, casi cerrando el Convite, con este señor tan pulcro, que con esa bata negra parece del Tribunal de les Aigües. Al hacer una parada, una señora que iba vigilándolo, se le acercaba y le untaba amorosamente en la calva una dosis de crema antisolar.









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