Henri Cartier Bresson hizo una foto en Madrid, en 1933, que, a parte de los personajes que capta, destaca por su fondo, una medianera salpicada de pequeñas ventanas, desordenados orificios efectuados en el inmenso paredón para obtener un poco de respiro y luz en el interior de la casa.
El otro día, paseando por Olavide, estas paredes vinieron a recordarme esos lugares.


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