miércoles, 8 de septiembre de 2021

Visa pour l'image 20121 (Perpignan)

Eric Bouvet. Soldados de Irak rindiéndose enarbolando el Corán.

Cita anual con el Visa pour l’image, el festival de fotoperiodismo de Perpignan.
Ya pasada la semana de los profesionales, ahora, hasta el 12 de septiembre, resta un certamen muy asequible, concentrado, con las exposiciones a un tiro de piedra una de otra.
En cuanto a contenidos, basta con pensar en qué conflictos se ha visto implicada, qué percances ha debido enfrentar la humanidad en los últimos tiempos, para verlos reflejados en una u otra exposición por alguno de los fotoperiodistas que presentan su trabajo: las corrientes emigratorias y la acogida de refugiados, la inacabable guerra de Siria, el reciente conflicto entre azerís y armenios, el conflicto del Tigré, la pandemia,…
De tan frecuentemente con que se presentan esos conflictos y percances, puede pasar que leamos cuál es el tema del que os va a hablar con sus imágenes el periodista, miremos un par de sus fotografías y, aún conscientes del dolor que hay en ellas, teniéndolas asimiladas de tan vistas en algún telenoticias, pasemos de forma rápida. Es, en estos casos, muy difícil el frenazo, pero también se da. En alguno de ellos, el fotógrafo ha sabido ofrecer una imagen que, trascendiendo el reflejo de lo que está ocurriendo ya sea por la inmensidad de lo mostrado, su originalidad, intención o -por qué no- estética, te hace parar en seco y adquirir de un golpe todo lo que te quiere decir.
También, de tanto en tanto, el tema propuesto por el fotoperiodista en cuestión escapa de uno de los candentes enfrentamientos y conflictos que hay por el mundo y sus consecuencias. Eso (el caso de las fotografías sobre Portugal de Patricia de Melo Moreira) o que presenta un aspecto de detalle que te aparta por un momento del drama de primera plana (como las de las bodas en Haití, por ejemplo), hace que contemples la correspondiente exposición aflorando una sonrisa y hasta con agradecimiento.
Y, como siempre, una retrospectiva sobre un fotógrafo de relieve. Este año ha sido el caso de Éric Bouvet.
Hasta el 12 de septiembre, digo, emociones de toda orden para dar y vender. Y, como siempre, ahora volviendo a la vida, completando un largo proceso de restauración de su centro histórico, la ciudad de Perpignan acogiéndolas , dejando ver sus secretos, permitiendo descansar en alguno de sus rincones.


Éric Bouvet. Niña chechena paseando a su hermano por las ruinas de Grozny, 1996. Fotografía en buen estado lumínico y de colores encontrada en internet, pero invertida.

Adeeb Alsayed. Comerciantes en el Zoco de Alepo, 2019.

Patricia de Melo Moreira. Conductora de tranvía, 2018.

Inicio del barrio gitano de Perpignan, con buena parte de los edificios ya restaurados.

El patio del Hotel Pams, una de las sedes del festival.

Una nueva terraza de restaurante, surgida en un patio de la catedral.
 

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