Otra plaza sustancial para la vida urbana de Binéfar debió ser la de la Litera, justo saliendo de su antiguo recinto amurallado por la calle de la Iglesia, de la que ya colgué fotos.
Con su última reforma los coches ya no la circundan y es una larga explanada ganada para los peatones, pero entre los cierres por la pandemia y los definitivos por fracaso del negocio, al menos a pleno sol ofrece un aspecto desolador.
Se aprecia aún el rótulo pintado: “Fonda”.
Paredes sin vida (actual) detrás.
En el sitio al que fuimos a comer, una foto de la antigua fonda de la que debe ser heredero. Aún sin gente en la fotografía, uno saca la idea de mucha más vida…






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