Un paseo, una tableta, un par de fotos y luego echar mano de Google te van amueblando la cabeza de historias que no servirán de mucho, pero ahí están.
Lo que más me atrajo, yendo por la riera Matamoros, en Badalona, fue esta casa en ángulo, con ese estratégico rebaje y ese respiradero que parece un escudo con la senyera.
Poco más arriba te encuentras con la plaza del Dr. Nuibò, dedicada a alguien del que, con poca paciencia, no he podido encontrar ni un solo dato. No creo que le hayan dado su nombre por un asunto de venganza, pero la verdad es que, viendo lo poco armonioso de los edificios que la forman, yo no lo descartaría del todo.
La plaza, que aprovecha el ángulo en que se unen la riera y otra calle, tiene forma triangular y en su base han colocado una estatua digna de mejor causa. O no. Está dedicada -lo pone- a Evaristo Arnús. Con ese nombre tan peculiar es fácil adjudicarla al de la Banca Arnús. Como ahí cerca se extiende el Park Arnús, el tema es saber qué tuvo que ver el buen hombre con la ciudad y, para estas cosas, el buscador de internet da siempre buenas orientaciones.
De las pesquisas deduzco que el Park Arnús procede de la finca a la que Arnús iba a veranear, que no era moco de pavo: allí estuvo en una ocasión invitada la reina, el presidente del gobierno y otros que por no poseer un cargo tan aparente no han quedado del todo registrados.
Como veraneante y con exceso de dinero por aquí y por allí, dedicó una parte a hacer obras benéficas, como un hospital, para la localidad. La fuente no precisa si coincidieron con su campaña a diputado por la ciudad.
Volviendo a la estatua. El contraluz no lo deja ver bien, pero uno de sus signos más peculiares es la postura de su mano derecha. Parece que esté explicando algo con ella. Aunque también puede ser que esté enseñando una moneda, o a punto de colocarla en una urna.



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