jueves, 6 de agosto de 2020

Montagnola


Hermann Hesse se refugió en Montagnola, cuentan las crónicas, en un momento de su vida en el que estaba más que hundido, por varios frentes. Para él, esta ida al sur (sí, el sur, por mucho que a nosotros nos cueste así identificarlo) fue su salvación. Le impulsó a lanzarse a la pintura, a escribir.
Escribió ahí casi todos sus libros más populares, recibió ocasionalmente la visita de amigos de renombre, contestó todas y cada una de las numerosas cartas que recibía de sus admiradores. En las pausas de escribir salía a pasear por los alrededores. En muchas ocasiones buscaba un encuadre y llenaba las hojas de su cuadernillo con uno de sus dibujos o pintaba una acuarela, llena de explosivos colores.

La vista del Lago de Lugano era esta misma, pero sin ninguna de las casas que se ven en esta foto y, desde luego, sin esas amenazantes grúas que se recortan sobre el agua. 

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Rothesay (Isla de Bute)