Castelló d’Empuries, sin el aditamento ese tonto de todos sus habitantes vestidos y haciendo de romanos. Abstrayéndose de la parafernalia reivindicativa y patriótica de todos sus edificios oficiales, un recorrido bastante solitario por sus diferentes sitios que impresiona.
El centro de la población, a una hora en que todo, salvo las terrazas de cafés- está cerrado.
En Castelló quedan unos pocos establecimientos tradicionales muy bonitos, como es el caso de una vecina carnicería. Veo que se separa del grupillo esta peluquería.
Una casa -habitada- con posibilidades.
Muros de unos bien antiguos huertos, en la plana, fuera de murallas.
Visión de la basílica y la muralla desde fuera, junto a los huertos.
El lavadero, justo fuera murallas
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