Joan-Lluís Palos delante de una imagen del busto de Cósimo I de Médecis que hizo Cellini.
El Instituto Italiano de Cultura sigue desgranando la historia de las ciudades italianas y ayer le tocó a Joan-Lluís Palos hablarnos de cómo Cósimo I de Médici (1519-1574), que se encontró con una Florencia capital de una República arruinada, supo situarla durante su principado en el mapa de las más importantes ciudades europeas.
Su tesis es la de que el aspecto actual de Florencia le debe mucho, pero en realidad para Palos, que dio muestras sobradas de estar enamorado de Leonora de Toledo, sobre la que lleva seis años escribiendo un libro, sería a la hija del Virrey de Nápoles Pedro de Toledo a la que le debería atribuir casi todo el mérito. Un mérito al que no son ajenos la personalidad y trabajo de Vasari...
No es que Cósimo I hiciera construir mucha obra nueva. Entre ésta estaría, sí, los Uffizi, el corredor de Vasari (que, por cierto ha anunciado va a abrirse, una vez retirados todos sus cuadros, al público) y los jardines de Boboli, detrás de un Palacio Pitti remodelado. Pero es que remodelaron también mucho la ciudad: el Palazzo Vecchio, antiguo palacio de la República a donde fueron a vivir, la misma plaza de la Signoria, o varios sitios más, como la vía dei Servi, siempre buscando adaptar la ciudad como escenario de representación.
Palos explicó ayer que cuando Eleonora, ya casada por poderes con Cósimo, entró en Florencia en 1539, procedente de Nápoles, se encontró con una ciudad muy medieval, mucho más provinciana que Nápoles. Y ahí empezó su empeño personal por, primero, olvidar todas las huellas republicanas de la ciudad y luego, intentar asemejarla a Nápoles en sus jardines, la distribución interna del Castelnuovo en el Palazzo Vecchio, etc.
Leonora de Toledo tal como puede verse, representada por Vasari, en una pared del despacho del alcalde de Florencia en el Palazzo Vecchio.
Los Uffizi, la gran obra emprendida por Cósimo I de Médici para aunar y así poder controlar todos los servicios de Florencia.
El corredor de Vasari, construido para poder ir de los Ufizzi al Palazzo Pitti (que compraron para hacerlo su residencia) sin bajar a la calle.
Los jardines de Boboli, del Palazzo Pitti, y el Belvedere.
Cósimo I encargó a Vasari efectuar en el Palazzo Pitti este fresco, que representa con todo detalle el asedio de Florencia por Carlos V en 1530.
Sobre un plano actual de la ciudad, el recorrido efectuado por Leonora de Toledo en su entrada a la ciudad. Llegó a la Porta al Prato, pasó junto a la iglesia de Ognissanti, tomó entonces la Vía Tornabuoni, alcanzó la catedral y desde ésta dio un aparentemente extraño rodeo para llegar al Palazzo Medici, recorriendo la Vía dei Servi hasta la Piazza della Annunziata y la Piazza San Marco, para vengar una afrenta previa a los Medici. Todo un recorrido por la zona de la familia en la ciudad, evitando los centros de poder de la República.







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