Hoy, en Sabadell, me han sorprendido mostrándome la sede del Ratoncito Pérez. Por lo que he visto -únicamente desde su exterior- se ha producido un aggiornamento notable en sus sistemas de comunicación.
No sé si permanece, con su eficacia tradicional, el método de colocar el diente caído bajo la almohada para que él se lo lleve y deje, en su lugar, un duro (o su equivalente actual). Supongo que sí. Pero a eso se añade ahora la posibilidad de comunicación por carta (ver buzón) y hasta por e-mail (ver dirección electrónica en el cartel de bienvenida).


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