viernes, 30 de agosto de 2019

La trattoria d’Ambrosio / Da Giuliana de Bérgamo

La trattoria d’Ambrosio / Da Giuliana de Bérgamo funciona como una moto. Si buscas para comer algún sitio de comida “tradicional” que no se escape de precio vas a parar ahí seguro.
No es evidente, porque te tienes que recorrer casi toda la ciudad baja hacia el oeste, pero al llegar ya has visto que la cosa puede funcionar. Te espera ahí, primero, una barbaridad de gente, llenándolo todo. Pero si tienes paciencia y preguntas, en seguida sigues a una camarera que se hace cargo de ti llevándote por ambientes cambiantes (qué si el salón de la caja con las paredes repletas de cerámica, que sí la zona del bufet de ensaladas, en plena producción, como demuestra la cola de comensales: creo recordar que era un complemento gratuito), la zona intermedia donde los camareros pasan veloces para recoger cubiertos y manteles, la parte exterior cubierta con una marquesina que creía -por su decoración- una antigua estación de cercanías y ahora veo que se había tratado de unas pistas de bolos,...) y te deposita en una mesa soltándote el impreso del extenso menú donde escoger.
Apenas te has podido meter un lío con las posibilidades de elección entre todo lo que puedes elegir ya te viene un camarero preguntándote por tus preferencias y diciéndote que decidas “rápido, rápido”, operación que repitió en varias ocasiones. Me costó ver que era una broma...







 

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