Las cosas nunca resultan ser como uno las había imaginado, lo que no deja de ser una conclusión más que satisfactoria: ¡qué desilusión, qué aburrimiento si sobre algo aclaras que “responde más o menos a lo que me esperaba”.
De estrecho no tiene nada. De difícil, con tiempo sereno, tampoco se distingue nada. Otra cosa sería, me parece a mí, con fuertes lluvias, que me imagino provocando enormes avenidas del casi seco río arrastrando de todo y, principalmente, una ingente cantidad de erosión de unas montañas que se van desmenuzando a ojos vistas.
Las fotos de la quebrada, con visión de esa amplísima y seca rambla y de esos desmontes que cambian de color según la luz imperante, están hechas desde el Pucará de Tilcara. Para ser sincero, no me impresionó mucho el yacimiento arqueológico. Si un montón sus vistas, esos panoramas punteados por cantidad de viejos cardones.






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