Cuando le dije a mi hermana que la semana pasada había estado en Nájera, me explicó que en una ocasión lo visitaron con mi padre, quién iba contando el número de Garcías, ya reyes o nobles de diferente alcurnia, con los que se encontraba, restregando orgulloso el resultado por la cara de mi cuñado, un apellido en absoluto representado por ahí.
El monasterio de Santa María La Real de Nájera es quizás el punto más apabullante de la localidad para dar con sus glorias del pasado, cuna como fue de los reinos de Navarra, Castilla y Aragón. Se visita un pórtico y escalera real, un impresionante claustro, iglesia y cueva, todos ellos trufados de mausoleos.
El claustro de Santa María La Real de Nájera
Detalle de la ornamentación de uno de los arcos del claustro.
Una de las numerosas tumbas del claustro, aunque el pobre ocupante parece estar en los huesos.
La nave De la Iglesia y su retablo barroco.
Uno de los guardianes de la cueva.
El otro.
Al fondo, detrás de la reja, debajo del coro, la cueva original del monasterio, actual mausoleo real.
El mausoleo real, en la entrada de la curva origen del monasterio.
La virgen de la cueva..












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