jueves, 19 de octubre de 2017

Banyoles


Banyoles siempre me ha gustado, desde que Lluís Casassas nos descubrió detalles de la ciudad en los que nunca había reparado. La plaza porticada y su entorno ha quedado muy bien tras las últimas reformas. Sería hace un par de años cuando, en una visita previa, una tarde que se prolongó hasta la cena, salimos entusiasmados de la sensación de vigor y actividad renovada que trasmitía la ciudad.
Por todo eso volvimos, después de comer (muy bien, eso sí), más bien apesadumbrados por la sensación recibida la mañana del pasado sábado. Donde pensábamos ver una actividad frenética por tiendas y bares descubrimos más bien tranquilidad. Comercios vacíos y tradicionales cerrados acabaron de dar la impresión de decrepitud, que espero sea sólo casualidad del momento escogido para la visita.









 

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