Monjes del monasterio de Neamt, en Rumanía.
Cuando se iniciaba la crisis ésta que por arte de birlibirloque nos ha vuelto a todos más pobres, bastante antes del follón actual que nos puede hundir unos peldaños aún más abajo, pasé por el monasterio de Poblet. Para entonces ya habían reformado las celdas de los monjes y disponían todas de calefacción. Hablando del tema entonces estrella, coincidimos en que una salida nada desechable era hacerse monje. Vida sin grandes lujos, pero manutención y alojamiento asegurados, así como posibilidad de vivir al margen de lo que atormenta al resto de los mortales. Si no fuera por los turistas, además, tranquilidad suficiente para ir cada uno a lo suyo, con sus estudios y tal. No sé dispondría de los servicios de una Filmoteca, pero la de Shangrila se avendría a hacer olvidar un poco esa ausencia.
Parece, por la leña acumulada, que los de Neamt no tenían un sistema moderno de calefacción. También parece que debían hacerse la colada, pero vista la blancura de su ropa puesta a tender, eso lo tenían por su mano. En fin: todo es ponerse.






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