Es algo, creo, casi inconsciente, pero muy común. Si vas a un país oriental, pues quieras que no buscas esas imágenes que te confirmen más o menos la idea "oriental" que llevas en la cabeza. Yendo a un país que fue de la onda soviética, no sé si es algo sádico por mi parte, pero me gusta detectar las huellas del periodo. Ahora lo tengo ya muy difícil para dar con esas grandes estatuas o audaces monumentos. Debes concentrarte entonces en lo que fueron los centros de servicio: Gasolineras (y ahí mal, porque había dinero detrás), estaciones, cines, teatros, centros comerciales, cosas así.
En Piatra-Neamt (Rumanía) aún se distinguían cosas como la casa de cultura y la biblioteca, que no iban a desperdiciar en la nueva época, pero poca cosa más. Es entonces triste pensar que lo que más te retrotrae a esos años son los edificios prefabricados o construidos en serie, que aquí asociamos con polígonos sociales de postguerra.
La Casa de Cultura, aún hoy activa. A la derecha, la biblioteca.
Vista del centro desde la habitación del moderno hotel.
Deben tener inviernos rigurosos, por lo que a las anodinas y repetitivas viviendas les colocaban unos tejados que por aquí tenemos asociados a zonas rústicas.
Ese voladizo de las entradas le daba, entiendo, una modernidad inusitada al bloque.





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