Para mí, uno de los placeres de un viaje como el hecho por la zona este de Rumanía es dar con tiendas, locales que muestren la actividad de las gentes de por ahí, y que desvelen que se trata de conceptos hoy ya alejados de lo que vemos corrientemente por dónde vivimos.
La verdad es que mucho pienso y puñetas de esos internacionales lo han invadido todo, y para ver eso basta con parar en un área de servicio de una autopista, rastrear la imbécil publicidad de sus canales de televisión o la que cuelga de los carteles de sus carreteras o calles. Pero también das de tanto en tanto con otra forma de hacer hoy ya casi olvidada por nuestros lares, y una mirada llena de curiosidad, o hasta en ocasiones enternecida por la magia perdida, te invade.
En este caso la foto está sacada en la muy elegante y al menos en otra época sofisticada ciudad balneario de Sinaia.

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